Las fiestas de fin de año

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FAMILIAS ENSAMBLADAS. MITOS Y REALIDADES DE LOS TUYOS, LOS MÍOS Y LOS NUESTROS - Capítulo XIII - Dora Davison - Ed Vergara
 
Las fiestas de fin de año son eventos que se celebran alrededor de la mesa familiar. Por lo común crean tensión en la mayoría de las personas, pero aún más, en quienes conforman una familia ensamblada.


La llegada del nuevo año y la despedida del que se va, hacen de esta época, un tiempo de balance. Los sentimientos de pérdida, tristeza y lealtades divididas, reaparecen especialmente en los chicos cuyos padres se han separado. Para ellos, las fiestas encierran reminiscencias de lo que era su vida, antes de la separación.
En las familias ensambladas, los chicos están atentos a los preparativos para la celebración en ambos hogares y dividen el tiempo entre uno y otro. Pueden, pasar la Noche Buena y la Navidad con un padre y recibir el Año Nuevo con el otro. Igual disposición se da cuando se trata de otras celebraciones religiosas.
Como la organización de las fiestas tradicionalmente está a cargo de las mujeres, las madrastras, por lo general, se esfuerzan para que “todo salga de primera”, pero perciben que nada de lo que hacen es verdaderamente valorado por los chicos. La realidad es que ¡por más que se esfuercen nada será tan bueno para los chicos, como las fiestas que se celebraban, cuando sus padres vivían juntos!.
Sin exigirse demasiado, siempre es posible compartir la espiritualidad de las fiestas, involucrar a los más jóvenes en los preparativos, preguntarles acerca de alguna comida especial o abrir juntos los regalos, adornar juntos el árbol Navidad.
 
Las “familias ensambladas exitosas”, planifican cuidadosamente hasta los menores detalles para evitar sorpresas desagradables. La distribución de tareas, responsabilidades y contribuciones de cada miembro deben incluir al otro progenitor en lo que se refiere a con quién y dónde pasaran los chicos las fiestas. La espontaneidad puede crear serios inconvenientes, cuando el tiempo, el dinero y los compromisos, se comparten con el otro hogar de los hijos.
Para planificar con éxito, hay que hacerlo con anticipación, tomando en cuenta las expectativas de todos, grandes y chicos. Es normal que al principio haya desacuerdos: un padrastro o una madrastra sin hijos pueden querer un fin de año más íntimo, en tanto que su cónyuge y sus hijastros preferir un festejo más familiar. Como en el caso de las vacaciones, primero habrá que desechar las expectativas que no se adecuan a la realidad de la familia ensamblada, para luego conciliar creativamente aquellas que son posibles.
 
Un padrastro recién casado y sin hijos, esperaba despedir el año con su esposa en una cena íntima. Afortunadamente, pudo darse cuenta a tiempo que esta expectativa por atractiva que fuera, no correspondía a la realidad de su nueva familia, porque excluía los hijos de su esposa. Como tampoco deseaba una fiesta demasiado familiar, acordaron cenar todos fuera de casa y luego ir a ver los fuegos artificiales.
 
Otras veces, las expectativas de la pareja ensamblada responden más al modo de celebración propio de la familia tradicional: la pareja junto con los hijos de ambos.
 
Una típica pareja “los tuyos, los míos y los nuestros”, acostumbraba a festejar el Año Nuevo con todos los chicos. El año que la ex esposa del padre, decidió viajar al exterior con sus hijos, se creó una situación muy penosa para ellos. A pesar que los hijos del marido tenían la oportunidad de hacer un viaje muy interesante, la pareja estaba realmente triste y enojada con la mamá de los chicos; sentían que su familia había sido atacada… ese año no estarían todos juntos celebrando alrededor de la mesa. Esta pareja ensamblada tuvo que enfrentarse a la realidad de no ser una familia nuclear.
 
A diferencia de la familia nuclear tradicional, el modo de celebrar las fiestas no se instala espontáneamente. Por el contrario, implica un esfuerzo de acomodación recíproca entre los gustos diferentes de sus integrantes, los ritos, las costumbres y tradiciones adquiridos en otro hogar. Para ello, las familias ensambladas, requieren una buena dosis de flexibilidad e ingenio. Podría decirse, que al propio estilo de celebración hay que construirlo casi artesanalmente con las viejas y las nuevas costumbres. Paulatinamente y al cabo de algunos años, queda establecida una forma propia, que para cada familia ensamblada guarda en su entramado, lo más valorado por cada uno de sus miembros.
 
Como los padres biológicos y sus hijos tienen una historia en común, es lógico que compartan recuerdos de otras fiestas, que son  ajenos a los padrastros o madrastras. Esto da lugar, a que lo nuevos miembros puedan verse perturbados porsentimientos de exclusión, especialmente, si no tienen hijos. Como ocurre en otras oportunidades, tales sentimientos son una consecuencia de la estructura de la familia ensamblada y deben ser tomados por sus esposos con absoluta seriedad, brindarles la comprensión y el apoyo que necesitan.
Un poderoso recurso, consiste en aprender a identificar los propios sentimientos y luego animarse a conversarlos abiertamente con el cónyuge, quien, a su vez, debe estar dispuesto a escuchar sin criticar y a entender el punto de vista de su pareja. Darse cuenta que las cosas no son exactamente “tal cual las vemos”, sino que “son así”, sólo “desde nuestro punto de vista”, favorece el diálogo y la comprensión.
 
No todo se relaciona con las fiestas del pasado en la familia ensamblada. La nueva realidad trae otras satisfacciones: la presencia de abuelos y abuelastros, miembros biológicos y ensamblados brindando juntos, más chicos jugando, más regalos en el árbol y más deseos de buenos augurios son sólo algunos de los aspectos positivos. A medida que la familia se estabiliza, las pérdidas del pasado van perdiendo actualidad, quedando atrás en el lugar de los recuerdos.

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