Curso: Familias Ensambladas
Autora: Eliana Zlatar Zamora
Profesión: Orientadora educacional y vocacional
UCCH
País: Chile
Loc: Santiago
INTRODUCCIÓN
“A todos los seres humanos los une una igualdad cargada de diferencias”[1]
Un poco de historia:
La palabra “familia” deriva del latín, primitivamente se utilizó para designar al conjunto de esclavos y criados de una persona.[2] Posteriormente su significado se amplió para denominar a los miembros de una casa, incluidos esclavos, mujeres cautivas y descendencia engendrada por el amo, éste disponía de la vida y de los bienes de los miembros. En la era preindustrial vivían en agrupaciones intergeneracionales, en que compartían techo y trabajo. Esta configuración familiar del medioevo se observa tanto en la “familia extensa” de Europa Occidental, como en la “familia colectiva” de la India o la “madruga” de los Balcanes.
La Revolución Industrial produjo tantos cambios a nivel laboral, político y social que obligó la emigración de las personas desde los campos a las ciudades, la familia se hizo más pequeña y móvil. Esta estructura demoró 100 años en estabilizarse. Este cambio también lleva consigo otras creencias y otra jerarquía de valores. La “familia nuclear”, formada por progenitores e hijos, se consolidó como el modelo ideal en los países industrializados.
Hasta entrada la segunda mitad del siglo XX, las mujeres éramos educadas para pensar ¿con quién me casaré?” y no ¿qué quiero hacer en la vida? La evolución de la situación de la mujer en la sociedad ha sido el eje de la transformación de la vida familiar, y a partir de los años 60 el cambio se acelera. El estereotipo mujer – nutriente / hombre – proveedor, perdió vigencia dando paso a hogares en que ambos cónyuges aportan con su trabajo al presupuesto familiar y ambos realizan tareas domésticas, si bien, estas tareas aún se mantienen para los hombres en el plano “yo te ayudo” más que de un verdadero compromiso, por lo que generalmente esto redunda en una doble jornada laboral para las mujeres.
Frank Furstemberg señala, “el modelo nuclear se volvió cada vez más inalcanzable, no tanto porque se creyera menos en él, sino que para una porción creciente de la población resultaba cada vez más difícil ajustarse a las normas de comportamiento esperadas.” [3] En la misma línea Gerson indica que “los individuos comienzan a reconsiderar sus opciones cuando las viejas soluciones se tornan inviables y la tolerancia hacia otras alternativas crece a medida que más individuos adoptan nuevos comportamientos” [4]
Entre 1965 y 1995 los jóvenes de la clase trabajadora empezaron a considerar otras opciones antes de casarse, mientras en la clase media los varones extendían sus carreras académicas y las mujeres optaban por profesiones no habituales como medicina e ingeniería. Los matrimonios postergan la llegada de los hijos, aumentan las exigencias en torno a la calidad de vida matrimonial en lo que se refiere al logro de una mayor intimidad, mayor gratificación emocional y sexual y una distribución más equitativa de las tareas. Los individuos comenzaron a mirar el matrimonio con recelo. Aumentó en número de divorcios. En Argentina, los últimos años, éstos se han estabilizado debido a que han disminuido las uniones matrimoniales. Las uniones de hecho, los divorcios y las monogamias sucesivas terminaron por instalarse, junto a la familia tradicional.
En una investigación publicada en “Familia y Futuro. Programa regional en América Latina y Caribe, Libros de la CEPAL – Naciones Unidas 1994”, se destaca “el empequeñecimiento de las familias, la mayor longevidad de sus miembros, la democratización de las relaciones familiares, las relaciones conyugales cada vez más simétricas y equitativas entre el hombre y la mujer, la ampliación del espacio para las alternativas individuales y la desvinculación de la actividad sexual de la procreación debido a la tecnología anticonceptiva”. Más adelante señala “la paulatina desacralización del matrimonio y la creciente inestabilidad de la familia tradicional se refleja en una mayor tolerancia hacia la diversificación de las estructuras familiares, en el mayor número de separaciones y divorcios, de uniones consensuales, de hogares con un solo progenitor a cargo, de monogamias sucesivas con arreglos legales y económicos destinado a la crianza de los hijos…..esta creciente diversificación – continúa diciendo – de las estructuras familiares que se observa en occidente, está anclada tan profundamente en el proceso de modernización, que es imposible frenarla.”.
Todo parece indicar que la nueva tendencia sería la coexistencia de diferentes tipos de familias. El matrimonio ya no es algo oscuro que debemos soportar a costa de nuestra infelicidad, pero lo negativo de esta mayor flexibilidad es que arriesguemos a los niños a dejarlos sin un lugar seguro donde crecer.
Actualmente muchas personas en Chile, señalan como familias disfuncionales las monoparentales y las ensambladas. ¿Podemos llamarlas así? ¿Qué es ser disfuncional?
Disfuncional: Alteración cuantitativa o cualitativa de una función orgánica. Desarreglo en el funcionamiento de algo o en la función que le corresponde. [5]
¿Existirá sólo un tipo de familia funcional? La respuesta, según mi parecer, es negativa, pueden haber familias nucleares, uniparentales y ensambladas funcionales y disfuncionales, para algunas la tarea es más difícil. El ciclo de la vida familiar transcurre con períodos de estabilidad y de inestabilidad. Durante las crisis, los miembros sienten que han perdido el entendimiento mutuo, se desorganizan los sistemas de valores y creencias lo que provoca desconcierto, surgen sentimientos de culpa, frustración, discusiones violentas.
Las familias funcionales disfrutan de la convivencia y a veces también reniegan de ella. Los adultos maduran, los niños se socializan, pasan por diferentes etapas y todos exploran nuevas experiencias y desarrollan nuevas aptitudes. Las familias disfuncionales quedan atascadas en el proceso evolutivo, a merced de conductas y formas de pensamiento rígidas e inadecuadas, lo que provoca distintos grados de padecimiento.
Las familias ensambladas pueden ser funcionales y disfuncionales. La tarea sería prevenir que lleguen a ser disfuncionales o si lo son, ayudarlas a salir de este estado destructivo, para lograr una mejor calidad de vida de todos sus miembros, en especial de aquellos que necesitan apoyo, seguridad, pertenencia y afecto incondicional, me estoy refiriendo a esos niños/as y adolescentes que pertenecen a ella.
DESARROLLO DEL TEMA
Lo primero que hay que destruir son los mitos y prejuicios que existen alrededor de los tipos de familias que no son las nucleares y después se puede entrar en la comprensión de los sistemas que componen los diferentes tipos de familias.
Las familias son sistemas, donde ocurren interacciones e influencias recíprocas entre sus miembros, y entre cada uno de ellos con su medio. Por otra parte sabemos que un individuo es un sistema que se encuentra en otro, que es el familiar, el que pertenece al sistema comunidad, que a su vez depende del sistema sociocultural de la época en que está viviendo. Por lo tanto, la familia no se reduce a la suma de interacciones entre padres e hijos y relaciones fraternas, sino que es una totalidad dinámica que asume la función de diferenciación y de lazo entre sexos y entre generaciones. Es un sistema abierto con múltiples intercambios con otros sistemas y que recibe impactos sociales, políticos, económicos, culturales y religiosos.
El concepto de “familia ensamblada” como unión, encaje, de piezas de diferente origen, que configuran una unidad nueva y distinta, me parece respetuoso y adecuado. Como en este tipo de familias existe una “rutina” anterior, hay que estructurar muy bien las etapas y las estrategias que deben usarse para que lleguen a ser funcionales.
El primer elemento en la familia es, la pareja y en la familia ensamblada al menos uno de ellos tiene la historia de un divorcio o viudez con hijos que pueden ser de diferentes edades, Este miembro o ambos, antes de formar una nueva pareja, deberían haber vivido la época de “duelo” correspondiente a la relación anterior, haberse acomodado a la situación nueva y posteriormente abrirse a la posibilidad de encontrar otra pareja; el dicho “un clavo saca otro clavo” no sirve en estos casos.
Etapas del duelo, inspiradas en E. KÜbler Ross:
- Shoch y parálisis
- Negación - rechazo
- Enojo - rebelión
- Miedo o depresión
- Tristeza
- Aceptación
- Perdón
- Búsqueda de sentido y renacimiento
- Serenidad. Paz reencontrada.
Una vez que se ha encontrado y conocido a la nueva pareja y se toma la decisión de formar con ella una nueva familia se deben establecer los cimientos sobre los que funcionarán y estos cimientos se construyen con mucho intercambio de ideas, opiniones, conceptos y valores sobre los que se deben tomar algunos acuerdos previos a la convivencia.
Patricia Papernow señala etapas en la estabilización de una familia ensamblada: Iniciales con 3 sub etapas (2 a 4 años); Intermedias con 2 sub etapas (1 a 2 años) y finales con 2 sub etapas (1 año), esto indica que el proceso puede durar entre 4 a 7 años.
Los acuerdos para una buena convivencia, deben prever la posibilidad de algunas situaciones difíciles, de tener que pasar por algunas crisis, en especial si la unión lleva la incorporación de hijos/as por ambas partes y de la edad de ellos/as. La convivencia diaria no es fácil entre pocas personas, menos aún entre varias de diferentes edades y con costumbres previas que a veces son muy distintas. Si además hay emociones negativas frente a la nueva situación, como sentimientos de culpabilidad, de deslealtad frente al otro padre o madre (que no vive con ellos), sentir que “su casa ha sido invadida”, o que se está “de visita en casa ajena” etc. son situaciones esperables, provocadoras de conflictos y que se deben enfrentar.
…Del mismo modo que las luces del tablero de mando del automóvil se encienden e indican que ha subido la temperatura o queda poco combustible, cada emoción es una luz de tonalidad específica que se enciende e indica que hay un problema a resolver… …las luces se aprovechan en toda su utilidad cuando uno aprende qué es lo que indica cada una, y sabe, además, cómo encaminarse a resolver el problema que registra… …Solemos creer que las emociones son el problema…. Y no es así. Se convierten en problemas cuando no sabemos cómo aprovechar la información que brindan, cuando nos “enredamos” en ellas y nuestra ignorancia emocional las convierten en un problema más… no es la emoción en sí lo que perturba sino el no haber aprendido aún cómo leer y aprovechar la información que transmite… Cuando se puede encontrar el amor allí donde parece que el amor no está, es cuando se devuelve a cada emoción su sentido más profundo. Es cuando puede accederse a la sabiduría de las emociones[6]
El padrastro o la madrastra deben tener claro que en el primer tiempo deben actuar con suma prudencia, que no están reemplazando al padre o madre ausente, que deben dejar que el padre o madre biológico asuma la responsabilidad de las normas, límites y castigos, que se deben respetar las costumbres diferentes, siempre que éstas no interfieran con la sana convivencia o con la integridad física de alguno de sus miembros; que es necesario el acercamiento paulatino, la comunicación asertiva, tranquila y sinceramente afectuosa.
La mayoría de las familias ensambladas ignoran sus diferencias con las familias nucleares, intentan imitarlas, incluso utilizar las mismas reglas de convivencia y esto es probablemente la principal causa por lo que la tasa de divorcios es mayor en las familias ensambladas; “nadie puede jugar ajedrez con las reglas del juego de damas”.
En las familias ensambladas la primera tarea es afianzar los vínculos en la pareja. Deben aprender a discutir y conciliar diferentes temas, por lo que a veces necesitan ayuda. Establecer cuál es el proyecto de vida en común es esencial para la estabilidad familiar, otras situaciones que se les presentan pueden ser los criterios de crianza, lo que esperan de los hijastros e hijastras, el contacto con la familia extensa, situaciones financieras, etc..
John Gottman, profesor emérito de la Universidad de Washington DC del Instituto de relaciones humanas señala “Las buenas relaciones de pareja (en todas las parejas) deben ser trabajadas, buscadas, luchadas, planificadas y sugerimos que las parejas con problemas aprendan las habilidades necesarias como para hacer mejores sus próximas conversaciones”. Todas las parejas, felices e infelices tienen conflictos, todas discuten pero de manera diferente. Las infelices usan técnicas de confrontación destructiva, pierden el foco de la discusión, ahondan en el pasado, se ofenden, incluyen a terceros, incluso pueden llegar a la violencia física. Las parejas satisfechas discuten en forma clara y abierta, se escuchan con empatía, aún cuando peleen fuerte por defender cada uno su posición, no se ofenden, saben cómo discutir sin dejar heridas abiertas y abundan en expresiones positivas.
El nuevo rol que adquiere la pareja ensamblada puede ser difícil, ya que ocupan una posición “bisagra” entre su esposa/o y sus hijos, forman parte de dos subsistemas, el parento – filial y el conyugal. Pueden experimentar sentimientos de culpa, sobreproteger a los hijos/as, desear amar a sus hijastros/as igual que a sus hijos/as, deseos de formar una familia ideal, lo que es irreal etc.
Es importante utilizar los términos “mi madrastra o mi padrastro” pues cuando se habla de “la esposa de mi padre o el marido de mi madre” el vínculo se terceriza. Es necesario a su vez que la madrastra o padrastro recuerde que no es una madre o padre sustituta/o, se necesita tiempo para establecer un vínculo afectivo con los hijastros/as. La edad de ellos también es importante, es más fácil lograr el acercamiento de la madrastra o padrastro con los niños pequeños que con los adolescentes. Estos últimos puede que no se integren nunca, pero sí pueden lograr y mantener relaciones cordiales y satisfactorias.
Los seres humanos tenemos tres necesidades básicas: la pertenencia, el reconocimiento de que alguien nos quiere y el control sobre la propia vida. Los sentimientos de los niños y niñas en las familias ensambladas se relacionan con: pérdidas, lealtades y falta de control. El recasamiento de su padre o madre, pone fin a la ilusión de que vuelvan a vivir juntos; origina cambios en sus vida; puede sentirse enojado, deprimido; duda de poder adaptarse a la nueva familia; siente que traiciona a su otro padre o madre si se adapta; se sienten diferentes, creen que la suya no es una “verdadera familia”.
Al comienzo de la convivencia en la familia ensamblada existe un clima erotizado, por la nueva sexualidad de sus padres, este factor unido al cambio hormonal adolescente puede crearles sentimientos confusos por ej. fantasías de noviazgo con su nuevo/a hermanastro/a, pueden también estar más proclives a tener conductas sexuales tempranas, el deseo sexual puede existir incluso en las familias biológicas, el tema reside en cómo se maneja este impulso. Es beneficioso hablar con los adolescentes y comunicarles claramente los límites definidos por la nueva familia, crear un contexto adecuado, no estimulante en lo sexual, limitando las expresiones amorosas delante de los hijos/as, no pasearse en ropa interior o en toalla, resguardando la privacidad de cada uno etc. Un tema delicado se hace presente cuando un padrastro se siente atraído físicamente por su hijastra adolescente, esto también puede pasarle al padre biológico. Lo importante es que las fantasías eróticas no pasen de ser fantasías.
En las familias ensambladas satisfactorias se:
- Nutre y enriquece la relación de pareja.
- Manifiestan adecuadamente y se comprenden las emociones.
- Tienen expectativas realistas.
- Aprenden con paciencia y ejercen paulatinamente los nuevos roles.
- Busca apoyo y se tiene en cuenta lo positivo.
- Fortalece la flexibilidad, la creatividad y el sentido del humor.
Para que una familia funcione como modelo de aprendizaje o favorezca el aprendizaje de un modelo, es imprescindible que esté a cargo deadulto, lo que en la actualidad no es tan fácil, ya que se promociona cada vez más el culto a mantenerse joven, a competir con los jóvenes en lo físico, en moda, el padre quiere ser “amigo de su hijo”, la madre prefiere que se la considere como “la hermana mayor”, todo esto confunde al niño/a y al o la joven.
Actualmente se habla mucho de “la crisis de autoridad en la familia”; autoridad no consiste en mandar, etimológicamente proviene de un verbo latino que significa “ayudar a crecer”, a que crezcan mejor, pues de todos modos van a crecer. La autoridad paterna, antes incuestionable, hoy se ve jaqueada entre otros aspectos por la TV que educa con una fuerza irresistible, rompe lo que eran tabúes para la infancia, ofrece otros modelos de vida, de valores y anti valores, no permite discriminar información, noticias y mensajes contradictorios, socializa a través de gestos, climas afectivos, tonalidades de voz, promueve creencias, emociones, adhesiones totales y masivas; hace que los niños aprendan todo, en soledad, sin padres que puedan acompañar, opinar, compartir, oponerse, contraargumentar. La TV nos somete a una instantaneidad de todo lo que ocurre en cualquier lugar del planeta, sin intervalos entre distintas informaciones, lo que fragmenta nuestro conocimiento y nuestros vínculos más estrechos. A niños y jóvenes se les develan realidades atroces, de tal crudeza que ni los adultos podemos tolerar. El éxito, la fama, la riqueza, el sida, las drogas, la violencia social, la corrupción, la mentira y el engaño dan lugar a veces a identificaciones masivas, otras a una actitud general de saturación poco curiosa, poco cuestionadora; asistimos a veces muy pasivamente, a una pérdidad gradual de la capacidad de distinguir lo real de lo virtual. Esta cultura “light”, del “zapping”, de la saturación, de la pasividad de los espectadores, juega en contra de la tarea de socialización de la familia.
Es necesario desafiar creencias clichés tales como “no puedo controlarme”, que justifica comportarse de forma perjudicial para otros o para sí mismo (ej.:comportamientos violentos). Promover el control voluntario y responsable de la conducta, la capacidad de enfrentar la frustración, no nacen por generación espontánea, se educa desde los estadios más tempranos.
Transformar en recursos los déficits, favoreciendo el uso y desarrollo del pensamiento positivo, creador, de la mano de la autoestima, la esperanza, la confianza en sí mismo y en otros, en lugar de la sensación de desesperanza, también se aprende en familia.
“La resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, aprender de ellas, superarlas e inclusive ser transformado por éstas (Grotberg 1995,1999, 2000, 2001, 2002).
…Los terapeutas familiares se ocupan de los modos en que funciona un sistema familiar, además de hacer lo propio con cada uno de los integrantes del grupo. Una familia resiliente es aquella que tiene la capacidad de seguir creciendo aún durante las adversidades y mantener una coherencia en su manera de enfrentar las situaciones críticas. Los terapeutas familiares de fuertes encuadres eclécticos, como el caso de Virginia Satir, Bert Hellinger y Anne Ancelin Schutzenberger han aplicado en los tratamientos para parejas, grupos y familias, incluso en las formas más nuevas de familias, una variedad de paradigmas psicológicos – psicodinámicos para facilitar el desarrollo de la resiliencia en cada uno de ellos…
…Constantine (1986) señala que las familias son unidades creadoras de sentido…. Otorga a los individuos el sentido de identidad y pertenencia. Asimismo, fomenta el desarrollo de construcciones y formas compartidas de ver el mundo…
…Si la familia es abierta y optimista y además cree que es digna de ayuda, un miembro de ese grupo tendrá mayores probabilidades de poder pedir ayuda cuando la necesite, sintiéndose seguro de que cualquier rechazo no será personal… …Las personas que conforman este tipo de grupos familiares con una mirada a las interacciones, abierta y enfocada al crecimiento, cuenta con una perspectiva orientada a prevenir el pesimismo y es muy factible que estén estrechamente relacionadas con todo lo saludable (Alloy y Abramson, 1979; Abramson y Alloy, 1981) …Por el contrario, una familia cerrada tiene una percepción del mundo exterior como un lugar peligroso, amenazador e indigno de confianza, un miembro de ese grupo se acercará a otra persona para pedirle su ayuda, pero con la precaución necesaria ante la eventualidad de ser rechazado. Si fracasa en el primer intento, entenderá seguramente que esto es un rechazo de él como persona y actuará de forma defensiva.
…El concepto de resiliencia cuando se aplica a la familia no puede ser estático. Es un mecanismo activo y un proceso que se instala, que le permite a ésta funcionar en un nivel superior. La familia resiliente experimenta el entusiasmo y esperanza reales con el deseo de generar cambios y funciona como un sistema familiar abierto, recibiendo con agrado los cambios inevitables y buscando permanentemente las relaciones basadas en la cooperación y la ayuda como un modo eficaz de vivir en este mundo. …Si consideramos a la familia como un sistema dinámico, entonces cada persona dentro de ella estará cambiando, creciendo, desarrollándose y envejeciendo permanentemente (Neil y Silverberg 1995). Cada miembro de una familia busca los caminos para satisfacer sus necesidades. Cada miembro cambia a un ritmo diferente al de los demás, así como sucede con las interacciones. [7]
…Un sistema familiar cerrado se caracteriza por presentar reglas rígidas de funcionamiento. Está dominado por el poder y fomenta la dependencia y la obediencia. Esta privación y conformidad están implementadas por medio del temor, el rechazo, la humillación, el castigo o la culpa. Se le teme a la adversidad, ya que los conflictos se consideran circunstancias abrumadoras. Esto desemboca en la restricción de opciones, control de los sentimientos y reacción agresiva o sumisión ante situaciones de estrés.
…Por el contrario, un sistema familiar abierto presenta reglas flexibles de funcionamiento. Promueve la igualdad de valor, la autonomía, la confianza adecuada en uno mismo y en los demás y la aceptación de las diferencias. Se acepta la adversidad con ansiedad y ecuanimidad, ya que los conflictos son tomados como desafíos que forman parte del crecimiento. Esto desemboca en la diversidad de opciones, la comprensión de los sentimientos y en la confianza para enfrentar las adversidades como respuesta al estrés.
Algunas de las reglas rígidas de las familias disfuncionales cerradas incluyen:
- Acordar no estar nunca en desacuerdo.
- Ejercer el poder de forma autoritaria como método para imponer la disciplina.
- Control y dominio de uno de los miembros del grupo familiar sobre los demás.
- Búsqueda del perfeccionismo a través del “debemos”, “es mejor que”, “tenemos que”, con la imposibilidad de complacerse a sí mismo y a los demás.
- Una generación culpando sistemáticamente a la otra.
- Adoptar la regla de conducta de “no hablar” donde la comunicación se ve limitada.
- Crear mitos, secretos familiares, mentiras y compromisos de lealtad.
- Acordar en nunca estar en desacuerdo o pretender estar todos de acuerdo permanentemente.
- Sentir que padres e hijos no pueden confiar entre sí.[8]
Otro concepto teórico de importancia en el trabajo de Virginia Satir, señala la importancia de la teoría de la comunicación……Satir determinó que la comunicación tiene dos niveles: el denotativo (el contenido) y el meta-comunicativo (el mensaje dentro del mensaje). En general, el contenido está expresado en forma verbal, la meta-comunicación se expresa de manera no verbal… gestos, posturas, tono de voz… Las disfunciones comunicativas surgen cuando el mensaje verbal y la meta-comunicación no se corresponden…
…La incongruencia comunicativa lleva a que los niños experimenten inseguridad en la confianza, se cuestionen su propia autonomía y rechacen desarrollar su iniciativa, en otras palabras rechacen los pilares de la resiliencia. [9]
Estimular el respeto, la tolerancia, la serenidad, ofrecer ayuda, apoyo, reconocer y recompensar en forma explícita cualidades, logros, la colaboración; alentar la empatía y la simpatía es parte de una vida familiar equilibrada y satisfactoria. Aprender el uso del humor, el razonamiento, el perdón o la reparación son importantes como parte de las costumbres de la vida cotidiana.
Jonas Salk dijo, que si volviera a desarrollar su obra desde el comienzo, la dedicaría a la inmunización de los niños…. Pero a una inmunización psicológica.
Todas las intervenciones psicosociales y educativas preventivas deberían apuntar a aumentar la resistencia y la fortaleza de todo tipo de familias y de cada uno de los miembros frente a los efectos potencialmente dañinos que se detecten en los medios.
CONCLUSIONES
El mundo ha cambiado, está cambiando y continuará cambiando. Es por eso que en la introducción presento una reseña de los cambios que ha tenido la familia a lo largo de la historia y lo difícil y lenta que ha sido su aceptación por la sociedad. Actualmente estamos frente a un cambio en la estructura de las familias, coexistiendo el sistema nuclear, que nació en la época de la Revolución Industrial, con los que han aparecido hace ya algunas décadas, el uniparental y el ensamblado, entre otros.
Pienso que los principales escollos, son los prejuicios y los mitos que hay sobre las familias. Los diferentes tipos de familias pueden ser funcionales o disfuncionales. El desafío para quienes trabajan con familias es lograr que todas sean funcionales, permitiendo la conformación de sistemas más sanos, en los que nuestros niños y adolescentes puedan crecer y desarrollarse en forma armónica, con menos dolor y sabiendo enfrentar aquellos inevitables, de una forma crecedora para ellos y su entorno.
El difundir, apoyar y ayudar a que las familias ensambladas puedan estructurarse, convivir y desarrollarse de una forma sana y constructiva para todos sus miembros es una tarea extraordinariamente importante, porque se apoya en un valor tantas veces mencionado y tan pocas veces practicado que es el respeto al ser humano, a su diversidad y a su derecho a ser feliz.
BIBLIOGRAFÍA
Davison, Dora Materiales y apuntes de módulos del curso online “Familias Ensambladas I”.
Dora Davison. Familias Ensambladas. Mitos y realidades de los tuyos, los míos y los nuestros. Ed. Vergara. Buenos Aires. 2004.
Dora Davison. Separación y Divorcio. Un faro en el camino. Ed. Universidad. Buenos Aires. 2006.
De Mello, Anthony Reflexiones “Autoconimiento” Edit. Lumen Argentina 1994
Henderson Grotberg, Edith “La resiliencia en el mundo de hoy” Edit. Gedisa Barcelona 2003
Levy Norberto “La sabiduría de las emociones” 7ª edic. Edit. Debolsillo Bs. Aires 2008
Satir, Virginia “Vivir para amar” Edit. Pax México 1996
[1] Satir, Virginia “Vivir para amar” Editorial Pax México 1996
[2] Corominas Joan “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana” Editorial Gredos Madrid 199
[3] Furstemberg, Frank Jr. “Cambio familiar estadounidense, en nuevas formas de familia” UNICEF – UDELAR. Montevideo 2003 página 16.
[4] Gerson, Kathleen “ A Word of their Own Making”, en nuevas formas de familia. Unicef – UDELAR Montevideo 2003 pág.15.
[5] Real Academia Española “Diccionario de la lengua española” XXI edición Editorial Espasa Tomo 1 pág. 761
[6] Levy Norberto, “La sabiduría de las emociones” Edit Debolsillo 7ª edición enero 2008 pág. 11, 12 y 1
[7] Henderson Grotberg, Edith, “La resiliencia en el mundo de hoy” Ed. Gedisa S.A 2003 cap. 3 de Sandra E. S. Neil pág. 91,92,93,94,95.
[8] Henderson Grotberg, Edith, “La resiliencia en el mundo de hoy” Editorial Gedisa S.A 2003cap. 3 de Sandra E. S. Neil pág. 97
[9] Henderson Grotberg, Edith, “La resiliencia en el mundo de hoy” Editorial Gedisa S.A 2003 cap. 3 de Sandra E. S. Neil pág. 103, 104
[10] De Mello Anthony, reflexiones “Autoconocimiento” Editorial Lumen 1994





