Curso On Line: “Familias Ensambladas”
Autora: Graciela P. Devincenzi
Matricula Provincial: 45570
Profesión: Lic. En Psicología
País: Argentina
Loc. Mar del Plata.
“La tasa de divorcios de las familias ensambladas supera a los divorcios en las primeras uniones debido - en gran parte - a que ignoran como funcionar”. (Dora Davison)
Si bien, la transformación es inherente a la vida, en las últimas décadas una multiplicidad de cambios sociales se han ido gestando a un ritmo demasiado vertiginoso. La incorporación masiva de la mujer al ámbito laboral, la desvinculación de la sexualidad con la procreación, el cuestionamiento de los roles tradicionalmente asignados a cada género, la modificación sustancial del concepto de familia y los roles asignados a cada uno de sus miembros.
La velocidad, profundidad y trascendencia de estos cambios sociales, nos plantean hoy el gran desafío de acomodar nuestros esquemas mentales, para lograr asimilar adecuadamente esta realidad que se nos impone a través de los hechos ya consumados. Tal es el caso particular de las familias ensambladas, pues más allá de cualquier debate filosófico ellas existen, tienen una presencia real en la sociedad contemporánea y reclaman su normalización, su validación, su legitimación.
Las familias ensambladas se originan a partir del segundo matrimonio o unión de hecho, cuando uno o ambos integrantes de la pareja tienen hijos de una unión anterior.
Quienes asisten a las familias ensambladas han observado que en su gran mayoría no se consideran a si mismas una verdadera familia. Es así, porque aún no gozan de la misma validación social que las familias tradicionales. La representación social predominante continúa siendo la familia nuclear.
Frente al aumento creciente de organizaciones familiares, cuya configuración difiere a la tradicional, hay quienes oponen resistencia al cambio sosteniendo que la “familia está en crisis, o en vías de extinción”, cuando todo parece indicar que no es la familia la que esta en crisis sino el modelo hegemónico de familia nuclear.
Es así, como la falta de información fidedigna a nivel popular lleva a que en muchos casos, los miembros de las familias ensambladas se sientan discriminados y piensen que su familia pertenece a una categoría inferior a la de las familias tradicionales.
Esto debe hacernos reflexionar a todos los que deseamos intervenir en la problemática que les plantea a estas familias, porque más allá de nuestro rol profesional, también somos integrantes de esta sociedad y compartimos y estamos influenciados por muchas de las creencias vigentes. Además de psiquiatras, además de psicólogos o de abogados, somos esposos, padres, padrastros, madrastras. Tenemos prejuicios, mantenemos mitos y sostenemos expectativas irreales. Por debajo de los datos científicos a los que tenemos acceso por nuestra profesión, conviven en nosotros, otra serie de significados, de valores y creencias profundas que sin darnos cuenta se filtran en nuestro lenguaje y accionar. Nos hacen perder claridad, fuerza y coherencia entre lo que deseamos transmitir y lo que en realidad terminamos transmitiendo.
Por Ej., si en lo personal estamos muy influenciados por el mito del daño irreversible de los hijos de padres separados, cuando como profesionales tengamos que asistir a una madre culposa, seguramente fracasaremos en nuestras intervenciones, aunque recitemos textualmente los datos de las últimas investigaciones, debido al peso de lo analógico en las comunicaciones. Nuestra actitud puede cambiar el sentido del contenido, o al menos debilitarlo considerablemente
Las familias ensambladas suelen aliviarse muchísimo cuando comprenden que no hay nada malo en sentir o actuar de modo diferente. Se distienden y se tornan más competentes al darse cuenta que tienen sus propias reglas de funcionamiento, y que esto es lo normal.
“Es importante que los profesionales conozcan en profundidad la cultura de las familias ensambladas, para que puedan evaluar la multiplicidad de factores existentes en la base de un problema. Aun cuando la familia no consulte por un problema específico de ensamble, deben explorarse todos los temas relacionados con el mismo, cuando la consulta proviene de una familia ensamblada”. (Dra. Dora Davison).
Quienes han intervenido e investigado seriamente en familias ensambladas, saben fehacientemente que las mismas poseen una estructura y una dinámica diferentes a las de las nucleares. Lamentablemente quienes aún no poseen esta información son precisamente, los propios protagonistas. En su gran mayoría desconocen las diferencias, se rigen por prejuicios, por mitos, por expectativas irreales, y se esfuerzan por imitar en su desenvolvimiento a la familia nuclear. Mientras tanto los investigadores señalan que muchas de las disfunciones familiares y de los síntomas psicofísicos de sus miembros se deben a la errada insistencia en funcionar con las reglas de la familia nuclear. Así mismo, observan que la tasa de divorcios de las familias ensambladas supera a los divorcios de las primeras nupcias, debido en gran parte, a que ignoran sus particularidades.
Las familias ensambladas que logran la integración de sus miembros y alcanzan la estabilidad, lo hacen mediante pautas de convivencia propias y diferentes a las de la familia nuclear. Estas pautas son acordes a su particular estructura.
Las familias ensambladas enfrentan desafíos impensables en una familia tradicional. Todas las investigaciones también coinciden en señalar como uno de los pilares fundamentales del abordaje de esta problemática, a la psico-educación.
Un gran porcentaje de estas familias podrían lograr un sano desarrollo, y prescindir de futuras intervenciones profesionales si recibieran la información necesaria, en el momento adecuado.
Estar informados es de extrema importancia para poder prevenir o actuar con eficiencia ante cualquier problema que se les presente. La salud constituye un recurso imprescindible para el normal desarrollo de todas las actividades.
La prevención a través de la información o psico-educación constituye también un recurso de la mayor utilidad para los padres que se separan. Debería iniciarse en el momento mismo en que un matrimonio decide divorciarse, puesto que tanto el éxito de la familia bi-nuclear como el de la futura familia ensamblada (en caso de que a hubiere) va a depender en gran medida de cómo hayan resuelto la separación.
Es tarea primordial de los profesionales involucrados en esta nueva problemática, tanto desde el ámbito psicológico como legal, colaborar adecuada y responsablemente en la resolución de esta importante transformación social.
En este momento histórico en el que todo ocurre tan de prisa y donde afortunadamente también los conocimientos se multiplican día a día, minuto a minuto, debemos especializarnos cada vez más, para que nuestra intervención responda adecuadamente a las expectativas que nosotros mismos como profesionales vamos generando.
Así como, las familias ensambladas corren un alto riesgo de fracasar y terminar divorciándose, en gran medida por haber desconocido sus propias reglas de funcionamiento, quienes las asistimos también corremos un alto riesgo de fracasar si no estamos adecuadamente formados e informados.
Si bien hay metodologías, conocidas e implementadas desde hace mucho tiempo por quienes trabajamos en terapia familiar, a la hora de asistir a estas nuevas organizaciones familiares no bastan, se necesitan también nuevas formas de abordaje.
Los estudios específicos sobre familias ensambladas, provenientes fundamentalmente de la psicología, de la sociología y la antropología, y revelan que ellas poseen una estructura y una dinámica diferentes a las familias de la familia tradicional: son sistemas complejos (de muchas variables) que requieren una mayor especificidad. Mientras más nueva es una problemática, mayor deberá ser la actualización y búsqueda de asesoramiento idóneo antes de intervenir.
Las familias ensambladas, constituyen un tipo de organización altamente compleja con nuevas problemáticas. De por si, tiene mayor cantidad de vínculos y personas involucradas en su conformación. A la tradicional estructura: padre, madre, hijos y hermanos, se agregan los padrastros, las madrastras, los hermanastros y los medio hermanos .Las fronteras no están tan claramente definidas y muchas veces, el sentimiento de culpa o la inseguridad de los adultos a cargo de los niños respecto de los verdaderos derechos y obligaciones, dificultan las tareas de crianza.
El periodo de acomodación que toda pareja tiene al inicio del matrimonio, cuando aún no han llegado los hijos, en estas familias esta ausente. Desde el primer día coexisten la pareja y los hijos, cada uno con sus expectativas, sus necesidades y sus incertidumbres. Cada uno con sus historias y costumbres diferentes. El panorama se ve complejizado por la presencia de subsistemas con una historia compartida, frente a un recién llegado. Puede suceder que haya una fuerte alianza previa entre el progenitor y los hijos, entonces el padrastro o la madrastra pueden sentirse excluidos al punto de afectar seriamente tanto la relación marital como la establecida con los hijastros.
Todas las familias ensambladas tienen una historia de numerosos cambios y pérdidas, ya sea por la muerte de un cónyuge o por la separación marital. Cargan en sus mochilas la pérdida de la familia soñada, la pérdida de una pareja, de un proyecto, de una casa, de un barrio, de una escuela. La pérdida de la estabilidad, la pérdida de un estilo de vida, de la ilusión de que los padres vuelvan a estar juntos. La pérdida de un progenitor o de la convivencia cotidiana con él.
Más aún, en la gran mayoría de los casos, el ensamble se constituye antes de haber finalizado el tiempo de duelo por la perdida precedente. Esta situación genera la pesada y a veces dolorosa carga de sobrellevar simultáneamente dos procesos de adaptación .Estos casos requieren de especial cuidado a la hora de diagnosticar, para no caratular alguna conducta o sentimiento que en otro contexto seria patológica, pero que aquí esta acorde a la particular vivencia.
Otro de los grandes desafíos a los que se ven enfrentadas estas familias es lograr una armoniosa relación con el otro progenitor de los hijos. Lo más saludable es que los hijos puedan circular tranquila y libremente por sus dos hogares, y que no se sientan atrapados en fuertes “conflictos de lealtades”. Los hijos no se divorcian, ellos aman y necesitan a ambos padres. El reclamo de lealtad de alguno de los progenitores, los colocan en una posición tan difícil y dolorosa que muchas veces llevan al surgimiento de síntomas psicofísicos. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, como los ex esposos aun no han logrado la separación emocional, las cosas son bastante complicadas en los primeros tiempos del ensamble.
En estas temáticas es donde mas se evidencia que no es la separación de los padres en si misma la que puede dejar huellas imborrables en los hijos, sino la forma particular que los padres tengan para significárselas.
La adaptación e integración de los hijos a la nueva familia conlleva un proceso complicado y prolongado en el tiempo. Siendo en general más fácil y rápido para los mas pequeños y más costoso para los mayorcitos. Es importante tener en cuenta que en el caso de los adolescentes la situación se complica mucho más, porque ellos están precisamente en la etapa en la que tratan de separarse de sus padres para formar su identidad. Esto hace que muchas veces no lleguen a logran nunca una verdadera integración, sin que esto implique nada malo siempre y cuando sostengan una respetuosa convivencia. Este es uno de los temas que mayor conflicto puede generar, si los adultos no reciben el asesoramiento adecuado, ya que, o bien se culpan por no haber sabido manejar bien las cosas o bien le atribuyen al accionar del adolescente una intencionalidad errada.
Además de las características propias de la organización, cada uno de los miembros llega con ciertos mitos y expectativas irreales que dificultan aun más el proceso de ensamble. También en estos aspectos sabemos que la información es la clave para evitar las dolorosas y frustrantes consecuencias de estas falsas creencias.
Una idea, que a mi me parece importante, estrabajar en primer lugar la culpa que sienten muchos padres al creer que están dañando irreparablemente a sus hijos al insertarlos en una familia diferente. Las investigaciones actuales demuestran que el grado de satisfacción de las necesidades no depende del tipo de familia, sino de la calidad de la relación que establecen sus miembros entre si.
Una de las expectativas más frustrantes para quienes inician esta nueva vida, suele ser la creencia de que rápidamente se establecerá un vínculo muy afectivo entre los hijastros y el padrastro o la madrastra. Suele creerse que el gran amor que se tiene por la pareja se transferirá automáticamente a los hijos y que ellos responderán instantáneamente al amor recibido. La prevención contra el dolor y resentimiento que puede surgir al no lograrlo, consiste en ayudar a bajar las expectativas y concientizar a la familia respecto al tiempo y las vivencias que toda relación requiere para estrechar vínculos.
Por ultimo, y no porque se haya agotado el tema ni la pasión que me provoca abordarlo, quiero destacar uno de los mitos mas generalizados y generador de frustración y desasosiego. La mayoría inician el ensamble, convencidos de que lograran muy rápidamente la integración familiar. Nada más alejado de la realidad. Por todas las características mencionadas y algunas otras más, las familias ensambladas constituyen un fenómeno complicado, y esto hace que requieran mucho tiempo para que sus miembros lleguen a conocerse, a generar lazos positivos y construir una historia compartida.
Patricia Papernow, describió siete etapas por las que atraviesan estas familias hasta alcanzar la estabilidad e integración de sus miembros. El proceso completo lleva de cuatro a siete años y cada familia lo transita con avances y retrocesos propios, siendo las primeras las mas difíciles, ya que a medida que avanzan adquieren nuevas habilidades que facilitan la siguientes .Lo más importante en materia de prevención es que al conocer las características de cada etapa se logra vivirla con mayor normalidad y celeridad en el proceso.
“La vida en una familia ensamblada exige atravesar un territorio que presenta algunas semejanzas y muchas diferencias con la vida corriente en una familia biológica. El terreno es a menudo escabroso y poco definido, tornando particularmente difícil saber si uno esta recorriendo un arduo camino para llegar a un lugar agradable y gratificante, o si esta en un callejón sin salida. Un mapa puede ser de gran ayuda en estas circunstancias.
Los desencantos y las ‘fallas’ de los primeros tiempos de la vida en la familia ensamblada pueden generar el mismo pánico, confusión y culpa que el recorrido por un terreno difícil. Si uno sabe que le espera, será mas fácil enfrentar entre todos lo que es ‘normal’, por mas que todos quisieran que fuera diferente”. (Patricia Papernow)
Si tenemos que intervenir sobre aquello que pudo haberse evitado, es que estamos llegando tarde.
Referencias bibliográficas
Dora Davison. Curso On line Familias Ensambladas. 2008
Dora Davison. Artículo Diario Clarín. 18-07-2005
Dora Davison. Artículo Diario La Nación 27-04-2002
Dora Davison. Artículo Los Andes. Mendoza.12-10-2004
Dora Davison. Artículo Planeta Mama.
Patricia Papernow. Etapas para llegar a constituir una Familia ensamblada. Cómo salir adelante con una familia ensamblada. Mala Burt (comp.). ASIBA.
Beatriz Goldberg. Tuyos, míos y nuestros. Lumen





